Toledo como nunca se ha fotografiado

Publicado el 22/04/13 en la sección de ACTIVIDADES DE LA AFT ASOCIACIÓN FOTOGRÁFICA DE TOLEDO

Toledo como nunca se ha fotografiado

Fotografía panorámica esférica. Tutorial de iniciación

Publicado el 22/04/13 en la sección de ARTÍCULOS FOTOGRÁFICOS

FOTOGRAFÍA PANORÁMICA ESFÉRICA
TUTORIAL DE INICIACIÓN
 
 
1ª PARTE: LAS TOMAS Y EL EQUIPO
 
 
1ª PARTE: LAS TOMAS Y EL EQUIPO
 
A falta de una definición académica, convengamos en que se trata de una imagen completa  de 360 grados de todo lo que nos rodea en todas direcciones, que posibilita al espectador interactuar, y que persigue la sensación de encontrarse físicamente allí donde se toma.
 
Todos o casi todos hemos realizado alguna vez panorámicas “fijas” o tradicionales, su técnica no tiene mucha dificultad más allá de tener un poco cuidado en solapar las imágenes contiguas y hacerlo de forma más o menos nivelada, para pasarlo acto seguido a alguno de los programas de ensamblado. Hay, incluso, varios modelos de compactas muy sencillas, que realizan muy bien esta labor desde la propia cámara y  que ya llevan preinstalado el software adecuado.
 
El paso a las panorámicas esféricas es, hoy por hoy, un poco más laborioso pero en modo alguno complicado, sólo hay que ser “preciso”, virtud, por otra parte muy “fotográfica”. Los vertiginosos avances de la tecnología, lo están facilitando cada vez más.
 
Dividamos la técnica en dos fases muy bien diferenciadas: la toma y la edición. La primera de ellas es vital pues en caso de no hacerlo correctamente tendremos después numerosos problemas para arreglarlo.
 
1. Las tomas.
Destaquemos tres aspectos básicos fundamentales al utilizar la cámara: El reparto de las tomas, el propio punto de toma y la exposición. Los dos primeros son previos al trabajo y una vez realizados, nos valdrán para cualquier panorámica siempre que utilicemos el mismo equipo, claro. También aquí hablaremos del equipo necesario.
 
1.1.  Reparto de las tomas
Imaginemos que estamos dentro y en el centro de una gran esfera, se trata simplemente de partir esta gran bola en partes iguales y enteras, de tal modo que cada parte, además, se solape un poco con todas las de su alrededor y siempre de la misma forma, es decir sea un poco más grande de lo necesario. Este solape que le sobra a cada cacho servirá para ensamblar, pero no se apreciará en la imagen final. Esta parte sobrante, debe ser aproximadamente del 20 al 30% de la longitud del lado del fotograma por cada lado, de forma que, para las cuentas del reparto debemos contar con un 15%+15% ya que la siguiente también solapa:

 
Es importante señalar que en la secuencia de fotos del barrido horizontal, la cámara debe estar en la posición de encuadre vertical, con el fin de cubrir el mayor ángulo posible y dejar el techo y el suelo para poder hacerlo con pocas tomas o mejor con una sola para el techo y otra para el suelo (cenit y nadir) aunque podríamos hacer también otros barridos intermedios a 45 º pero se nos complica un poco la labor.
 
¿En cuántas partes lo dividimos? pues dependerá del equipo que tengamos. Cuanto más angular sea nuestro objetivo y mayor sea el sensor, menos divisiones nos saldrán, menos fotos haremos y más fácil nos resultará todo.
Los observadores avezados, como lo son todos los de la AFT habrán captado ya que también ocurrirá, que cuantas más tomas hagamos, será más complicado, sí, pero obtendremos mucha más calidad.
Lo importante aquí es que las partes de la tarta sean lo más iguales posibles pues, si no es así, los comensales (ensambladores) se cabrearán.
 
¿Cómo averiguo el ángulo de mi objetivo? Pues hay dos formas perfectamente válidas: la puramente empírica a “ojímetro” mirando por el visor  o con los datos del fabricante que, por serles más favorable,  suelen darlo para la diagonal del formato que cubren, dato éste que no nos vale, pues debemos convertirlo al lado que utilicemos para el reparto mediante simples matemáticas:
 

Por ejemplo para el sensor full frame del esquema:
Como hemos de solapar el 30% utilizaremos sólo 16,8 mm del lado menor.
 Si el fabricante nos dice que su objetivo tiene un ángulo de 120º, el lado menor, que es el que nos interesa tendrá:
120x24/43,3=66,5º
Para nuestras cuentas para los 16,8 mm nos dará 46,6 º
360/46,6= 7,72 tomas
Como nuestras tomas tienen que ser enteras tendremos que hacer 8 para dar la vuelta completa, cada una de ellas a 45 grados: 360/8=45º   (0º, 45º, 90º, 135º, 180º,…360º)
 
 
1.2 Punto de toma
Este asunto, a pesar de su simpleza teórica, es el que suele dar mayores quebraderos de cabeza.
Es de perogrullo pensar que debemos hacer todas las tomas desde el mismo sitio. ¿o no?
Todos hemos comprobado, por ejemplo en un paisaje, que una pequeñísima variación de milímetros en la posición de la cámara puede transformarse en diferencias de muchos metros en la lejanía, esto es geometría elemental.
Este punto, por tanto, debe variar lo menos posible, cuanto más cerca tengamos el motivo, más precisión necesitamos y no porque sea diferente, sino porque, como la suciedad en la ropa clara, se nota más.
Este punto, es la pupila de entrada, el mal llamado punto “nodal” pero le llamaremos así para entendernos.
Se trata exactamente del punto en el que la imagen, dentro del objetivo, se invierte, o sea se pone boca abajo y se da la vuelta. ¡Menos mal que inventaron el pentaprisma para poder ver en cristiano! Suele coincidir con el plano donde colocan el diafragma, pero no siempre.
Señalar que no es un punto matemáticamente exacto sino un pequeño segmento.
 
¿Cómo puedo saber dónde está en mi objetivo? Pues los fabricantes podrían tener la amabilidad de decirlo, pero varias razones que exceden este artículo, lo dejaremos para otra ocasión. De manera que, o se lo copiamos a quienes se lo han currado, o lo calculamos nosotros, no hay otra. 
Sólo decir que hay sistemas sencillos y poco fiables, de alineación visual y otros muy buenos utilizando punteros láser.
Los de alineación visual no suelen funcionar, no porque no sean correctos, que sí lo son, sino porque es muy difícil ser precisos observando en la distancia con un gran angular, y mucho más difícil con un ojo de pez, por sus deformaciones.
 
Para el que lo quiera intentar sólo tiene que nivelar la cámara en un trípode y observar dos objetos cercano y lejano. Las distancias relativas entre ellos no deben variar la girar la cámara, tanto en vertical como en horizontal, para ajustarlo es preciso mover la cámara, respecto al eje de rotación, hacia atrás o hacia delante para el eje horizontal,  y subirla o bajarla para el eje vertical.
 
Aquí podéis ver algunos ya realizados en las cámaras más usuales:
 
Y aquí os dejo otro de los mejores que he visto, basado en la técnica del láser, de Thomas Schwenger. Perfecto y comprobado, es el que yo utilizo:
 
1.3 La exposición y ajustes de cámara.
Pongamos que ya tenemos la “geometría” y ya tenemos, por tanto,  repartida la esfera imaginaria, y la cámara situada de tal modo que siempre pueda girar, sin desviarse,  desde el punto nodal en todas direcciones.
 
Puesto que al final vamos a obtener una imagen única, es elemental pensar que todos los ajustes de cámara deben ser iguales, tal y como lo hacemos con las panos tradicionales.
 
El problema aquí es que, una vez elegido el punto de toma,  no podemos elegir encuadre, sencillamente: no hay encuadre, todo es el encuadre, de tal forma que debemos ajustar la exposición para captar las luces en toda su relación de luminosidad, cuyas diferencias en exteriores pueden llegar a ser brutales,  del orden de 1 a 100.000 veces (unos 16 pasos f/), frecuentemente por encima de la capacidad de nuestro sensor (de 8 a 10 pasos).
 
La técnica también ha resuelto esto: es muy habitual, en esos casos, combinar el ensamblado con  técnicas HDR (+- 3 ó más)  para ajustar dichas diferencias al sensor variando la velocidad, pues si usáramos el diafragma nos alterará la profundidad de campo. Debemos asegurarnos pues, en esta fase, que nuestro sensor ha captado correctamente todas estas diferencias. Los programas modernos son capaces de ensamblar y además ajustar luminosidades, ambas cosas simultáneamente, de un modo asombroso.
 
Por lo demás decir que el resto de ajustes debe mantenerse constante:
Foco: Siempre en manual, el autofoco prohibido. Ajustado a la hiperfocal, que como sabéis se trata del punto de foco que combinado con un diafragma dado nos proporcione la mayor profundidad de campo posible.
 
Zoom: al máximo ángulo con el que hemos calculado el punto nodal y mientras hacemos las tomas ¡ni tocarlo!, si lo admite: bloquearlo, y si está muy flojo: esparadrapo para dejarlo quieto, no te cortes.
Diafragma: Siempre en manual, prohibidos todos los autos, prohibidas todas las prioridades a la S a la F, a la Av, a la Tv y al ojal de la correa, y prohibidos todas las P y todos los programas esos de los iconitos que maldita la falta que hacen, por cierto.
Sólo la M, y nada más que la M.
Velocidad: siempre manual y constante salvo cuando se exponga para HDR.
Si trabajas con un sol de justicia y el condenado sale sin nubes, tampoco te cortes, sitúate de tal forma que quede detrás de algún árbol, una farola o cualquier otro elemento. No hay HDR capaz de resolver  eso.
 
 
1.4 Equipo
Cámara y ópticas:
Se podría teóricamente usar una compacta, hay incluso quien lo ha logrado, pero se trata de una heroicidad digna del mejor de los  aplausos.
Es casi obligado usar una cámara réflex con un gran angular. La gran mayoría de las panorámicas esféricas publicadas, están realizadas con equipos de nivel medio y sensores 1,5x ó 1,6x  utilizando ópticas en torno al intervalo  de  10 a 20 mm de distancia focal, muchas de ellas zoom. Con esas combinaciones podemos repartir en unas 8, 10 ó 12 tomas horizontales + suelo y techo (cenit y nadir)
 
Trípode:
Cuanto más pesado y estable, mejor. Lastrarlo si es posible, cuidado con tus pies y con el mirón de al lado, al girar la cámara. Si lo mueves mientras haces el barrido, borra todo y empieza otra vez.
 
Aunque parezca mentira, es posible hacer todo sin trípode y sin cabezal panorámico o sea directamente  “a mano” siempre que se tenga un ojo de pez  de 180 grados, mucho cuidado con el nivelado y estar dispuesto a trabajar bastante en post edición.

Cabezal panorámico:
Permite colocar la cámara para que gire desde el punto nodal en todas direcciones.
Si te aficionas lo terminarás comprando. Tienes la opción pelín más barata del bricolage que funciona perfectamente para una combinación determinada de cámara/objetivo.
Ha de ser sólido, estable,  y estar muy bien nivelado en las dos direcciones.
Para el reparto de las tomas debemos tener una escala graduada a 360 grados (muchos cabezales normales la llevan) o bien un repartidor por clics regulados que es la mejor opción y más cómoda. Existen incluso motorizados a un precio también “motorizado” y automáticos hasta con un coche debajo como el que usa Google para su street view.
 
 


 
Disparos
Sé ordenado y meticuloso, la cámara siempre en posición vertical, nivela todo bien, el cabezal panorámico no es simétrico por lo que debe estar siempre del mismo lado hacia el fotógrafo (señálalo claramente),  comienza con las horizontales, y por la más importante, de izquierda a derecha (no da lo mismo), luego la del cielo y por último la del suelo,  dile al colega que te acompaña que se calle y que se separe un poco del trípode mientras analizas y disparas.
Si la cámara te lo permite para tomas consecutivas, levanta espejo y usa el autodisparador a 2 seg., pues el cable de disparo se suele enredar cuando giras. También se suele enredar la correa.
Una vez hecha la primera, no vuelvas a mirar por el visor, no hace falta, evitarás movimientos involuntarios, tampoco compruebes histograma cada vez por el mismo motivo. Si has medido bien, no te preocupes, todo estará correcto.
Mueve la cámara suavemente pero con cierta firmeza, como cuando disparas, y deja unos segundos que se estabilice antes de cada toma. Para la última del suelo usa 10 seg. de retardo para que te de tiempo a huir a tí, y a tu colega, sepárate de la cámara 10 metros por lo menos o escóndete detrás de algo,  tener que borrarse uno mismo es de lo más frustrante.
Si vas por la noche llévate una linterna de las que se ponen en la frente, necesitarás las dos manos.
En fin: suerte.
 
 
2ª PARTE: LA EDICIÓN
 
Es lo más sencillo pues ya está hecho el 90% del trabajo. Funcionará si las tomas han sido hechas correctamente, todos los posibles problemas que surjan a continuación se derivan, indefectiblemente, de errores anteriores.
 
Mediante la edición, conseguiremos restituir la imaginaria esfera del comienzo, a su situación original, para lo que nos serviremos de las siguientes herramientas:
 
1.- Proyección equirrectangular
Es el resultado de unir todas las tomas y transformarlas en una proyección plana de dos dimensiones de modo similar al utilizado por los cartógrafos para sus mapas. Se utilizan para ello los mismos programas que los usados para el ensamblado de panorámicas tradicionales,  existen escasamente una docena, los más usados son Photomerge de Ps, Realviz Stitcher, Kolor Autopano, Panoweaver, Panorama Tools y Pt Gui Pro, entre otros. Con ellos pasa lo que con los reveladores raw, algunos van mejor que otros según para qué foto en particular.
De los que he usado, que han sido prácticamente todos, me quedo actualmente con Ptgui Pro pues es uno de los más versátiles y tiene control total.
 
El proceso es muy sencillo, podemos revelar los raw a nuestro gusto, aplicar a todas los fotos los mismos ajustes, sacar en tiff y las cargamos en el orden que han sido tomadas,  pero también podemos cargar directamente en los programas los raw sin tocarlos que es lo más aconsejable en el caso de disparar en horquillado para Hdr .
 
Una vez cargadas, le damos a alinear y escogemos proyección equirectangular.
 

 
El programa detecta automáticamente que es un Hdr y nos pregunta si la pano ha sido creada con trípode o de otra forma:

Por muy bien que lo hayamos hecho, casi siempre es necesario enderezar las líneas verticales, cosa que se realiza de un modo muy sencillo escogiendo parejas de puntos en líneas que deben ser verticales, con dos o tres pares de puntos es suficiente:

Dando a F5 el sistema nos califica el trabajo hasta ese momento, debe situarlo como “bueno” o “muy bueno” lo que sería un notable alto. La matrícula de honor la da en raras ocasiones
 
Una vez sabemos que el ensamblado va a ser correcto, tenemos numerosas variables de intervención, proyecciones diferentes para panos normales y otras variables así como las variaciones que nos ofrece la fusión en Hdr que puede ser automática o manual y, a su vez, con numerosas opciones.
 
Para terminar le pedimos “create panorama” especificándole el formato, la ruta de guardado, etc. Aquí se puede llevar un rato largo, su duración dependerá de la cantidad y tamaño de las fotos, del formato que le hayamos pedido, de la profundidad de color, y de la capacidad de proceso de nuestro ordenador. No son raros tiempos de 10 minutos ó  o más trabajando en alta resolución y con HDR.
 
A esta proyección, después en PS,  la podemos realizar ciertos ajustes generales y alguna pequeña clonación o parches siempre que no nos acerquemos a los bordes pues en ellos la imagen está completamente deformada y debe mantenerse así.
Desde aquí podríamos ya realizar la panorámica final –de hecho existe un visualizador previo- pero como debemos borrar el trípode, y desde aquí no se puede hacer,  no tenemos más remedio que hacer otro paso y convertirla en lo que se llama proyección “cúbica”
 
2- Proyección cúbica
Dentro de la imaginaria esfera del comienzo, puede inscribirse un cubo perfecto de 6 caras. Cada una de ellas constituye la proyección ortogonal de la imagen del casquete esférico que lleva encima.
Estas caras son las 6 fotografías independientes que nos da al programa y con las que podemos trabajar sin problemas, siempre y cuando no toquemos los bordes.
 
Uno de los  programa más sencillos para transformar la equirectangular a cúbica es el Pano2VR. Sólo tenemos que arrastarla a su ventana y pedirle las 6 caras del cubo: 
 
 
Cuando ya tenemos, por fin, la cara de abajo, nos la llevamos a PS,  borramos el trípode por clonación o por parches y podemos aprovechar de paso para incluir nuestro logotipo:
 
 
Una vez retocadas de estas forma, volvemos a llevarnos las 6 caras a la misma ventana del Pano 2VR y hemos terminado.
 
3.- Visualización
Sólo nos resta pasar a cualquier visualizador mediante el mismo programa. Pano2VR permite pasar a Flash o a Quicktime en la resolución que deseemos desde las 6 imágenes de la proyección cúbica.
En flash podemos colgarla en cualquier web o bien, como en las fotos del flickr, pasarla previamente a un servidor que nos facilitará el código. Uno de los más usados en España es  www.viewat.org que admite archivos quicktime e incluso directamente las 6 caras del cubo en zip, su servidor las pasa automáticamente a flash 10 y las publica en cinco minutos al mundo entero.  Otra web del mismo tipo es http://www.360cities.net/
 
Y ¡¡voilá!!
 
Hasta aquí la iniciación, el sistema como todo, admite infinidad de combinaciones y trasteos, es posible realizar collages, trabajar rodeado completamente de personas en movimiento, trabajar desde medios móviles, desde avionetas, desde bicicletas, escalando montañas, simular el vacío absoluto y situaciones en el espacio, etc. etc. En fin, casi cualquier cosa que pueda imaginarse, se puede hacer.
 
Unas leves sugerencias:
 
...como una esférica parte de un cubo de 6 caras iguales... ¿qué nos impide realizar 6 imágenes de por ejemplo 2000x2000 píxeles e incluir en ellas nuestras fotos, nuestros textos, nuestros dibujos o collages y convertirla luego en una esférica?.
 
...como una esférica es una gran "bola" ¿qué nos impide colocar la cámara en un monopie, y a modo de pértiga, sacarla en el vacío en horizontal,  por una ventana de una torre muy alta?  
 
... O ponerla en lo alto de un mástil de 6 metros?
 
...O ponerla inclinada sobre un río, como si estuviéramos pescando...
 
...O colgarla de un globo...
 
¡Bienvenidos al apasionante mundo de las panorámicas!



 
© 2012 AFT José María Moreno Santiago
 

 

 

La transformación de Toledo en 140 años

Publicado el 22/04/13 en la sección de AUDIOVISUALES

Mucho antes de que se hicieran las carreteras y los caminos, en 1872, el genial fotógrafo Juan Bautista Laurent y Minier, subió con su carro por los escarpados senderos del valle del Tajo, cargado con una enorme cámara de madera y 6 placas de vidrio de 27x36 cms. (...no es un error, son ¡centímetros! de negativo...) que previamente sensibilizó en este carro por el proceso del colodión. Una vez preparadas, y todavía húmedas, fueron expuestas magistralmente de forma consecutiva y solapadas, formando una impresionante panorámica que encaja a la perfección.
Este  proceso, al contener cianuro,  era sumamente peligroso y muy complicado de ejecutar, pues las placas, una vez sensibilizadas, había que exponerlas en cámara y revelarlas inmediatamente, en el mismo lugar,  antes de que el éter del colodión se evaporara. ¡Y en completa oscuridad!...  Era muy poco sensible a ciertas gamas de color, por eso los cielos salen "pelados", lo que no resta un ápice al gran valor de estas imágenes.
 140 años después, he  seguido  sus pasos, de forma mucho más cómoda,  hasta localizar el sitio exacto de su emplazamiento y poder plasmar con precisión las transformaciones de la ciudad de Toledo en este tiempo, mediante 714 fotografías de 100Mg cada una. http://gigapan.org/gigapans/101459
Vaya con esta presentación, mi humilde homenaje a nuestro querido compañero y amigo,  Eduardo Sánchez Butragueño, que periódicamente nos regala la vista y  la historia fotográfica de Toledo en su impresionante blog http://toledoolvidado.blogspot.com.es/, que ya representa un auténtico referente mundial.

Restos romanos

Publicado el 22/04/13 en la sección de AUDIOVISUALES

CUEVAS DE HÉRCULES
El solar que alberga las llamadas Cuevas de Hércules (callejón de San Gines, 3) presenta una rica historia arquitectónica, en cuanto ha sido ocupado por distintos edificios a lo largo de la historia: en época romana se había construido aquí un depósito de agua para el abastecimiento de la ciudad, que formaba parte de la red hidráulica romana de Toletum. Posteriormente, ya en época visigoda, parece que sobre el depósito de agua se levantó un templo cristiano. Después una mezquita. Más tarde, probablemente en el siglo XII, un nuevo templo se construyó en el mismo lugar, dedicado a San Ginés, sede de la parroquia homónima.
Con  respecto a la cisterna romana (depósito de agua) se han obtenido nuevos e interesantes datos. La investigación ha podido constatar que el depósito fue construido en torno a la segunda mitad del siglo I d.C. con forma rectangular, de 6,00 m. de ancho por al menos 11,50 m. de largo y 4,00 de alto. Estaba realizado con pequeñas piedras cogidas con una fuerte mezcla de cal yeso y arena (opus caementicium) y revestido en su interior con un cemento hidráulico especial (opus signinum).
En un momento posterior, todavía por establecer (aunque siempre en el marco de la época romana), la construcción original fue parcialmente revestida en su interior con grandes sillares de granito y dividida en dos en sentido longitudinal por medio de tres grandes arcos igualmente de granito. Sobre las dos naves resultantes, comunicadas entre si por medio de los arcos, se construyeron sendas bóvedas con bloques de caliza blanca (sólo una de las dos naves es propiedad del Consorcio).
Como se sabe, las cuevas de Hércules han dado lugar a múltiples leyendas, recogidas ya en textos medievales. Según estos, las cuevas serían oquedales naturales, a las que Hércules, fundador de la ciudad, habría dado una estructura arquitectónica para instalar allí sus palacios, donde se practicaban artes mágicas y nigromancia.
Otras leyendas las relacionan con la desaparición del reino visigodo a manos de los árabes, pues habría sido el mismo Hércules quien, con sus dotes adivinatorias, dejó en un cofre cerrado la profecía de la destrucción del reino visigodo, dejando explicito que cada rey pusiera un candado más. Pero fue la curiosidad o codicia del rey Don Rodrigo quien abrió el cofre y puso en marcha la maldición de la profecía, perdiendo su reino en manos del Islam y quedando destruido el palacio por fuerzas sobrenaturales, del que sólo quedaron las cuevas. La asociación de los sótanos de San Ginés con las legendarias Cuevas de Hércules se produce en el siglo XVI y la primera exploración (en parte fallida) se debe al cardenal Siliceo.
 
BÓVEDAS EN CALLE NUNCIO VIEJO
 La intervención llevada a cabo por el Consorcio de Toledo ha pretendido la adecuación y puesta en valor de este recinto situado en los sótanos de la Calle Nuncio Viejo y de los elementos constructivos que los conforman. Se trata de un sistema de muros y bóvedas que datan, según los estudios arqueológicos practicados, de época romana. En el entorno de estos sótanos se encuentran dos de los restos romanos de mayor importancia hallados en la ciudad, las termas romanas y las cisternas de la red de distribución de agua de los sótanos de la Delegación de Hacienda. La puesta en valor, además de la intervención directa sobre los citados elementos constructivos, basada en su restauración, se ha llevado a cabo buscando la posibilidad de su exposición al público, haciéndola viable a través de un recorrido que acerca los elementos de interés, facilitando la observación y creando un ambiente que resalta los valores espaciales que el recinto potencialmente poseía. Los nuevos elementos constructivos y las instalaciones introducidas ahora para lograr tal fin, se han basado en parámetros de sencillez, actualidad arquitectónica y diferenciación formal con los restos preexistentes, buscando su integración en el conjunto, pero respetando a su vez, y en todo momento, el orden jerárquico primordial hacia aquéllos.
Durante la actuación de puesta en valor se creó un recorrido de doble entrada que comunica los tres espacios abovedados a través de una pasarela. La entrada se realiza a través de unos escalones ejecutados en chapa de acero sobre estructura auxiliar de perfiles laminados también de acero. Este tramo de escalones conduce a una pequeña plataforma de tablero de madera sobre el mismo tipo de estructura metálica que permite una cisión global del primero de lo espacios abovedados. La estructura metálica de pasarelas y escaleras se va apoyando sobre pequeñas soleras de cal hidráulica. La plataforma se comunica a su vez con la rampa que ya nos lleva a la pasarela de unión con las restantes bóvedas, formada por piezas de piedra artificial sobre estructura metálica. En las dos entradas se colocaron puertas de vidrio templado. La iluminación a base de proyectores colocados sobre el suelo, persigue la atmósfera tamizada y tenue que se estima apropiada para las características del espacio que se observa. Todo el suelo que no presenta restos arqueológicos se cubre con una capa de grava marmórea que aporta una textura de acabado al nivel inferior del conjunto.
TERMAS PLAZA AMADOR DE LOS RÍOS
Conocidos desde el año 1986, los vestigios arqueológicos que se conservan en este lugar nos ilustran sobre la monumentalidad que debió tener la ciudad de Toledo en época romana, trazada y dotada siguiendo el modelo urbanístico imperante en el momento y emanado desde la capital del Imperio: la ciudad de Roma. Así, los restos arqueológicos aquí conservados se convierten en referentes de los sistemas y procesos constructivos empleados en la Ingeniería y Arquitectura romanas de carácter civil, algunos de los cuales, como el empleo del hormigón de cal (Opus caementicium) o el uso del arco formado por dovelas de piedra, supusieron una auténtica revolución tecnológica en la Hispania de la época. Estas innovaciones se encuentran bien representadas en este lugar, contando también con un tramo de canalización o galería abovedada fabricado con Opus Caementicium y un arco formado por dovelas graníticas almohadilladas, que debieron formar parte del suministro de aguas limpias a la ciudad y, en concreto, dadas sus dimensiones, del abastecimiento a los edificios públicos de mayor importancia. Cómo ya hemos indicado, sobre estas estructuras se dispuso un complejo arquitectónico con una funcionalidad exclusivamente balnear o termal. Los restos aquí documentados configuran al menos dos estancias, la primera de ellas mal conocida por el momento, siendo la segunda una estancia rectangular (aproximadamente 12 x 10 m.: 120 m2), cuyo subsuelo fue dotado de un sistema de calefacción (hipocausto) destinado a caldear el alzado de la sala, configurándose como una suerte de sauna o sala cálida (caldarium), básica en el ritual romano del baño y presente en todas las construcciones termales del momento. Las dimensiones de este caldarium, la cuidada planificación de su construcción y los materiales utilizados en su decoración (mármoles, estatuas) nos permiten indicar un carácter público del edificio, levantado, sin ninguna duda, bajo los auspicios del poder Imperial.
Por lo que respecta a la cronología de los restos, aunque en su edificación se pueden apreciar dos momentos constructivos claramente diferentes, corresponden a un período situado entre fines del s. I y mediados del s. II d.C. Con el tiempo, el edificio debió arruinarse, siendo afectado y reutilizado por nuevas estructuras levantadas en épocas posteriores, tales como el silo fechado entre los s. XII a XIV; los dos aljibes emplazados en su sector occidental, fechados a partir del s. XVI., o los pilares de hierro que soportan la estructura edificada del actual inmueble, levantado a principios de la década de 1990. Puesta en valor En el año 2002, el Consorcio de la Ciudad de Toledo decide abordar la puesta en valor de estos importantísimos restos arqueológicos dentro de un proyecto global de recuperación de la memoria histórica de la ciudad. En primer lugar se consigue que el inmueble que se encontraba en una situación deplorable, sea cedido al propio Consorcio por un periodo de 25 años, mediante un convenio firmado en septiembre de 2002. Posteriormente, ya en 2003, se abordan las obras de restauración que se estructuran en varias fases. Primero se realiza una profunda investigación arqueológica, planteada como intervención directa en el subsuelo: en segundo lugar, se aborda la reconstrucción parcial de las Termas Romanas para facilitar su comprensión, y, por último, se lleva a cabo la adecuación del espacio para que sirva de Oficina de Atención al Ciudadano y en especial al investigador, uniendo la revalorización del Patrimonio y la utilidad funcional en un solo inmueble.
SÓTANOS DELEGACIÓN DE HACIENDA
Conocidos popularmente en la ciudad como “los sótanos de Hacienda”,  su descubrimiento tuvo lugar en 1628, según recoge Julio Porres, con ocasión de la construcción del actual edificio por parte de la Compañía de Jesús, pa. En 1918, se produjo su “redescubrimiento”, cuando el arquitecto de la Delegación de Hacienda, Álvaro González Sanz, dibujó los restos, realizando una planta y secciones de los restos arqueológicos, siendo utilizados entonces como trastero del edificio.
La intervención, llevada a cabo en dos fases ha permitido conocer con detalle todo el complejo constructivo, formado por tres galerías abovedadas paralelas - la del centro de menor amplitud- que en su flanco meridional se abren a una nueva galería transversal, de nuevo abovedada y de mayores dimensiones que las anteriores.

También se ha podido comprobar como la galería central del complejo tiene su continuación en la galería documentada bajo el hipocausto de las termas de la Plaza de Amador de los Ríos, por lo que podemos indicar que nos encontramos ante los restos de la red de suministro hídrico a un complejo termal de gran entidad, cuya cronología podríamos fijar a finales del siglo I d.C.

SALÓN ISLÁMICO DE DONCELLAS Y MEZQUITA Y POZO DE EL SALVADOR. TOLEDO Proceso de restauración

Publicado el 22/04/13 en la sección de AUDIOVISUALES

Salón islámico de Doncellas

 La casa de la que forman parte los dos salones posee una única entrada por el Cobertizo del Colegio Doncellas número 2, que da acceso a un patio central. Los salones estudiados se localizan en planta baja siendo uno de ellos rectangular y el otro con forma de tronco de pirámide. Desde un punto de vista constructivo, la casa cuenta con numerosas reformas conservando parte de su traza islámica aunque sometida a sucesivas remodelaciones y ampliaciones durante la Baja Edad Media, Época Moderna, Contemporánea y, por último, a finales del siglo XX, momento en el que se reconstruye la crujía que da a la calle. El resultado del estudio arqueológico de este espacio ha permitido comprender su evolución constructiva y el contexto urbano. En un espacio de algo más de 100 m2 están representadas tres fases constructivas diferentes.
FASE I
   Se corresponde con un salón de planta rectangular del que hoy tan sólo se conserva su traza. Este salón posee un acceso lateral a través de un vano adintelado, hoy tapiado, del que tan sólo se conserva una parte del cargadero con uno de los huecos de la quicialera. A este salón se le asocia con los restos de una ventana decorada con una yesería. La cronología propuesta para esta primera fase es el siglo X.
FASE II
   Esta fase se corresponde con la construcción de un segundo espacio de planta troncopiramidal adosado a los restos del salón descrito en la primera fase. Esta pequeña estancia posee un arco decorado con una yesería y conserva restos de pintura mural que reproduce caracteres cúficos con fines ornamentales. Esta fase se fecha entre los siglos XII y XIII. La yesería del arco angrelado combina escritura cúfica con elementos decorativos vegetales.
FASE III
   Pertenece a la construcción de la edificación existente en la actualidad que data de los siglos XIV-XV. En este momento se reutilizan los dos salones estudiados como establos, se tapian los vanos originales y se habilitan pesebreras exentas. En el salón tronco piramidal se abren nuevos vanos y se divide el espacio en dos plantas mediante un forjado de madera. En el transcurso de la excavación arqueológica de este sótano apareció un fragmento de mocárabe de yeso. La pieza posee elementos decorativos de tipo floral y geométrico aunque lo más interesante es la fecha que aún se puede leer en uno de sus extremos, 1150, que restando los 38 años que se corresponden con el desfase de la Era Hispana, lo situaría a inicios del XII, pocos años después de la toma pactada de Toledo por el rey Alfonso VI.


El Pozo de El Salvador
 La plaza de El Salvador se encuentra asociada al edificio conventual de San Marcos, hoy convertido en centro cultural y archivo municipal. Originalmente, el edificio se extendía por la plaza actual, desarrollándose su claustro por este espacio. En el año 1997 se practicaron unas catas arqueológicas en la misma plaza y se pudo comprobar la existencia de un sótano abovedado que estaba colmatado de escombros parcialmente. Posteriormente, la excavación arqueológica manual realizada por el Consorcio de Toledo en el año 2002 descubrió un sótano abovedado de grandes dimensiones que discurre paralelamente a la calle Trinidad y que se prolonga a través de una puerta en dirección a la propia plaza.

 Acceso: Sala rectangular construida en mampostería. En uno de sus extremos se han conservado las primitivas escaleras de acceso a la estancia. No se ha conservado la techumbre abovedada que cubría este espacio. Es en esta sala en donde se ha implantado la escalera de caracol que permite el recorrido por el interior.
   Sala principal: Hasta ella se llega atravesando una pequeña estancia y a través de un hueco de arco de medio punto de ladrillo. La sala principal es una estructura compuesta por una bóveda de cañón y una bóveda semicircular, toda ella construida en ladrillo. En el centro se aprecia una abertura cenital en donde se localizaba un brocal de pozo y que se corresponde, como es lógico, con el depósito de agua. Un canal de recogida de agua conduce hasta el mismo punto. La bóveda está construida sobre un muro de mampostería irregular. Cronología: Con respecto a la descripción histórica, sólo puede apuntarse que se ha realizado gráficamente una superposición de las ruinas de la plaza de El Salvador con el plano de Ibáñez Ibero de 1882, donde aparecen las trazas del antiguo convento de San Marcos, construido en el siglo XVI. En dicho plano no aparecen datos que evidencien la pertenencia de las ruinas actuales a dicho convento. Su cronología puede situarse entonces entre los siglos XII y XIII, anterior al claustro del convento de Trinitarios que se extendía por la plaza. En este sótano de la plaza de El Salvador se expone, en varios soportes informativos, un discurso que bajo la premisa de “Ciudad de Aljibes, Fuentes y Pozos” nos introduce en el mundo del patrimonio hidráulico y de los sótanos en Toledo.


La Mezquita de El Salvador
   Las obras de rehabilitación y puesta en valor de los restos de la Mezquita de El Salvador, propiedad de la parroquia de Santo Tomé, comenzaron a finales de mayo del año 2004 y concluyeron en abril de 2005. La intervención del Consorcio de Toledo se centró en el patio trasero de la iglesia del mismo nombre y ha consistido principalmente en la realización de un estudio arqueológico del recinto, la restauración de los elementos estructurales del mismo (arcos, muros, etc.), la recuperación de los ornamentales (piezas reaprovechadas, capiteles, aljibe, fragmentos decorativos, etc.), la corrección de las afecciones de humedad de la capilla, que es medianera, y, finalmente, en la preparación del conjunto para posibilitar la visita del mismo.

   En el conjunto nos encontramos con una primera fase de ocupación islámica (S. IX-X), asentada sobre un estrato tardorromano-visigodo, que se corresponde, por un lado, con los restos de un muro y una estructura paralela, con remate semicircular realizada en mortero y pintada de almagra, que podrían estar relacionados con la parte trasera del recinto de la mezquita, pues éstas se orientan al sureste, paralelas a la qibla.

   Sobre las ruinas de estas estructuras se construye la arquería, compuesta por tres columnas con sus respectivos capiteles, dos romanos de la primera mitad del siglo II d. C. y uno visigodo, que sustentan cuatro arcos de herradura, realizados en ladrillo trabado con mortero, enmarcados por alfices y rematados por una cornisa de canecillos, muy parecida a la de la mezquita del Cristo de la Luz, aportando una referencia cronológica en torno al siglo XI.

   Con la conversión del edificio en iglesia en 1159, este espacio se convierte en cementerio, documentándose una serie de enterramientos cristianos con tumbas de tipología antropomorfa, llegados con la Reconquista de la ciudad y utilizados, al menos hasta el siglo XIII.

   Posteriormente, ya entrado el siglo XIV, se producen una serie de cambios. La arquería queda dividida por el actual muro medianero con el convento de Santa Úrsula, mediante otra arquería, formada por un gran arco de herradura, ubicado bajo el interior de la arquería islámica, que presenta restos del acabado exterior, y otros dos arcos de herradura sobre machones de ladrillo con alfices, al exterior.

   A finales de este siglo, 1496, se realizan una serie de cambios. Este espacio deja de ser utilizado como cementerio, se sella con una capa de cal sobre la que se realiza un encachado de piedras, que sirvió de base a un pavimento de guijarros, y se construye el aljibe, convirtiéndose en el actual patio perfectamente delimitado, produciéndose la segregación con el convento de Santa Úrsula.

   La rehabilitación coordinada por el Consorcio de la Ciudad de Toledo ha pretendido devolver al espacio sus proporciones originales, eliminando para ello todos los elementos supletorios o añadidos, de forma que se pueda apreciar este sorprendente conjunto arqueológico en su verdadera dimensión.

CONVENTO DE LA CONCEPCIÓN FRANCISCANA. TOLEDO Proceso de restauración

Publicado el 22/04/13 en la sección de ARTÍCULOS FOTOGRÁFICOS

El convento de la Concepción Francisca se ubica al Norte del casco histórico de Toledo limitado al norte por la muralla de la ciudad y frontero con el desaparecido Miradero; el lado oeste del recinto es medianero con el alto paredón del Hospital de la Santa Cruz y la fachada sur da a la palaza con una pendiente que permite, bordeando los ábsides de la iglesia, bajar hasta el puente de Alcántara. El Convento fue fundado en el siglo XV por doña Beatriz de Silva y, tras muchas vicisitudes, encontró su ubicación definitiva -la actual- en lo que hasta entonces era el convento de los franciscanos, cuando estos se trasladaron a San Juan de los Reyes. Con la llegada de las Concepcionistas, el convento se transformó enormemente. Se reformó la iglesia, se construyó el claustro alto y el lugar tomó tintes renacentistas que se unieron a los góticos.
La tercera actuación realizada por el Consorcio de la Ciudad de Toledo en el convento de la Concepción Franciscana ha tenido por objeto contemplar la obra de construcción de la cámara ventilada que separa la fachada del convento del escombro depositado en la plaza. La creación bajo esta plaza de un espacio accesible desde la calle, ha propiciado la generación de un espacio visitable que, sin interferir en el espacio privado de la vida conventual, permite un recorrido desde el subsuelo al exterior del convento, pasando al interior por un espacio habilitado que desemboca en un antiguo patio al pie de la torre mudéjar, que ha sido cubierto con un techo plano de vidrio. Desde aquí se inicia un recorrido que culmina en un a espectacular cripta abovedada, cuyo uso originario parece ser el de servir de panteón, a juzgar por el conjunto de tumbas de lucillos superpuestos, modo de enterramiento de época mudéjar, caracterizado por tumbas de ladrillo cerradas con una cubierta también de ladrillo.

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